En el corazón del Valle de las Plumas Eternas, existe una leyenda sobre la Guardiana del Arcoíris. Se cuenta que una vez al año, la gallina más valiente del reino recibe un don mágico: sus plumas se envuelven en cintas de luz de siete colores para proteger y guiar a su joven bandada. Este tutú es una réplica exacta de ese manto sagrado, tejido con hilos de alegría y sueños.
Cuando una gallina viste este atuendo, asume el papel de la Gran Anfitriona. Cada vez que camina, el brillo de su falda crea un camino seguro que sus polluelos siguen con devoción, sabiendo que bajo la sombra de esos colores encontrarán siempre protección y el mejor de los festejos. Es el símbolo definitivo de una madre dedicada que transforma su mundo en un paraíso de colores para ver a sus pollitos piar de felicidad.











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